La historia de los croatas en Chile no empieza en los trámites de ciudadanía ni en los apellidos. Empieza mucho antes: en una isla de piedra, frente al Adriático, con familias que tuvieron que partir para sobrevivir.
Hay historias que no aparecen en los libros.
No porque no sean importantes, sino porque nadie las contó bien.
La historia de los croatas en Chile es una de ellas.
Se habla de números, de migración, de integración exitosa. Pero rara vez se habla de lo que realmente ocurrió: una ruptura silenciosa. Una generación que dejó atrás el mar, la piedra, los olivos y los apellidos familiares para comenzar otra vida al otro lado del mundo.
La isla de Brač vista desde el espacio: piedra, costa y mar Adriático. Fuente: Wikimedia Commons.
Una isla que empezó a quedarse vacía
A fines del siglo XIX, Brač no era la postal turística que muchos imaginan hoy. Era un territorio exigente, marcado por la piedra blanca, el viento, la agricultura difícil y una vida familiar construida alrededor del trabajo.
Las familias vivían de la vid, el aceite de oliva, la pesca y pequeños oficios. Pero una crisis devastadora cambió el destino de miles de personas: la filoxera destruyó los viñedos y dejó sin sustento a gran parte de la población dálmata.
No fue una decisión romántica. No fue una aventura. Fue una necesidad.
“No emigraron por aventura. Emigraron porque quedarse también era una forma de perderlo todo.”
El viaje sin retorno
Muchos croatas partieron desde pueblos pequeños de Dalmacia. Algunos salieron desde Split, otros llegaron primero a puertos mayores como Génova. Allí comenzaba la espera: documentos, barcos, incertidumbre y una pregunta que nadie podía responder con certeza: ¿volveremos algún día?
Los barcos no eran escenarios épicos. Eran espacios de miedo, esperanza y cansancio. Familias completas viajaban con poco más que una maleta, un apellido y la memoria de una tierra que quizás nunca volverían a ver.
Pasajeros inmigrantes en tercera clase a comienzos del siglo XX. Fuente: Library of Congress / Wikimedia Commons.
Chile: el desierto como destino
Cuando llegaron a Chile, muchos no encontraron descanso. Encontraron desierto.
El norte salitrero fue uno de los grandes escenarios de esa nueva vida. Iquique, Tarapacá, las oficinas salitreras y los campamentos del interior recibieron a trabajadores, comerciantes y familias extranjeras que buscaban una oportunidad en un territorio duro, seco y lleno de promesas.
Allí, entre polvo, distancia y trabajo, muchos croatas comenzaron desde cero. No llegaron a una tierra fácil. Llegaron a un país que también se estaba construyendo.
Oficina salitrera San José, Tarapacá, 1889. Fuente: Wikimedia Commons.
“No llegaron a Chile buscando comodidad. Llegaron buscando una posibilidad.”
Del Adriático al salitre
La migración croata hacia Chile no puede entenderse solo como un movimiento de personas. Fue también un traslado de cultura: formas de trabajar, maneras de organizar la familia, comidas, rezos, palabras, silencios y una relación profunda con la tierra.
El paso desde Brač hacia el desierto de Atacama parece imposible: de una isla de piedra rodeada de mar a uno de los territorios más secos del mundo. Pero esa contradicción resume muy bien la historia migrante croata.
El mar quedó atrás. La piedra siguió presente. Y el trabajo volvió a ser el idioma común.
Humberstone y Santa Laura, antiguas oficinas salitreras cerca de Iquique. Fuente: Wikimedia Commons.
La memoria que vuelve
Hoy, generaciones de descendientes están volviendo a mirar hacia atrás. Buscan apellidos, documentos, historias familiares, pueblos de origen y rutas que conecten Chile con Croacia.
Pero este retorno no es solo administrativo. No se trata únicamente de ciudadanía, certificados o trámites. Es algo más profundo: una búsqueda de pertenencia.
Volver a Brač, aunque sea a través de una historia, una fotografía o una casa antigua, es intentar reconstruir una parte de la identidad que la migración dejó suspendida.
“La diáspora no es solo la historia de quienes se fueron. También es la historia de quienes, generaciones después, intentan volver a entender de dónde vienen.”
Por qué contar esta historia ahora
Durante años, la historia croata en Chile fue contada en fragmentos: una anécdota familiar, un apellido cambiado, una receta, una fotografía antigua, una tumba, una carta, un rumor sobre la isla de origen.
Hoy existe una oportunidad distinta. Podemos reunir esas piezas. Podemos conectar archivos, familias, territorios y relatos. Podemos construir una memoria más amplia, más humana y más visible.
Ese es el sentido de este proyecto: rescatar la historia de la diáspora croata en América Latina y devolverle una voz propia.
Eduardo Morong Derpich
Gestor del proyecto La Casa Drpic
Investigador de la diáspora croata en América Latina
Proyecto Croatian Diaspora Origin

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